| CORRER
+ DESCANSO = PODER SEGUIR ENTRENANDO
La parte más importante del entrenamiento
Suele afectar más a los que combinan un entrenamiento
intenso con una vida social y laboral complicada, pero en
principio cualquiera que entrene por sistema puede verse afectado
por la fatiga crónica.
En muchos casos se debe a falta de sueño. Queremos
hacer muchas cosas a lo largo del día (una de ellas,
por supuesto, nuestra sesión de ejercicio) y eso hace
que nos robemos horas de sueño para ajustar los horarios.
Si este es tu caso trata de echarte una siesta de entre 20
y 40 minutos.
• Insomnio. A veces tienes por delante las horas suficientes
como para descansar (de 7 a 9) pero no hay manera de conciliar
el sueño. Los cambios en la vida suelen dar lugar a
estas situaciones pero otras veces no hay una explicación
clara. Para evitarlo vete a la cama siempre a la misma hora,
para crear un hábito en tu cuerpo, evita las siestas
y haz al menos media hora de ejercicio, a media tarde. Tu
habitación ha de estar a oscuras para dormir y sin
ruidos. No tomes café ni similares a partir de las
5 de la tarde.
• Sobreentrenamiento. Una de las clásicas causas
de la fatiga es "pasarse de vueltas". El ejercicio
es bueno, pero demasiado ejercicio puede llegar a ser malo.
• Descanso y recuperación. El descanso no sólo
es dormir y estar parado, también se puede aplicar
en algunos casos al llamado "descanso activo", una
actividad aeróbica muy ligera que ayuda a la recuperación
en vez de cansarte más. Esto se debe a que activa la
circulación y facilita la eliminación de toxinas.
• Equilíbrate. Si entrenas ha de haber un equilibrio
entre carga y descanso. Ten en cuenta que tu actividad laboral
también puede suponer carga y eso se nota en tu rendimiento,
siempre has de tenerlo en cuenta. Una buena costumbre es tomarte
las pulsaciones por la mañana, antes de levantarte
de la cama. Cualquier incremento de más de un 10% puede
significar que la balanza se inclina del lado de la carga
y que tu cuerpo necesita descanso.
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