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Hielo para tus piernas
Cuando corres grandes distancias,
surgen también grandes problemas: el volumen de esfuerzo
es tan alto que tus piernas tendrán muchos boletos
que podrían salir ganadores en la feria de las lesiones.
¿Existe alguna forma
para que no pesen todos los kilómetros acumulados?
SOLUCIÓN: toma un
baño de agua fría, incluso con hielo (es mucho
mejor que una ducha caliente).
QUÉ HACER: llena
tu bañera unos centímetros con agua bien fría
y echa un par de bandejas de hielo (cubiteras). Asegúrate
de que el agua te cubre los tobillos, los bíceps femorales,
los glúteos, gemelos… es decir, las partes que
más sufren durante la carrera. Los primeros minutos
serán infernales, pero notarás los beneficios
inmediatamente y, al siguiente día, estarás
como nuevo.
PARA QUÉ SIRVE: El
hielo reduce muchísimo el dolor. El frío constriñe
tu aparato circulatorio en las piernas, pero a los 5 minutos
los músculos empiezan a relajarse, quedando como nuevos
para la próxima sesión.
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